DR. SUBIRANA


El Dr. Subirana fue Médico, gastroenterólogo, Master y Master-Especialista en Sofrología Médica del Dr. Caycedo, psicoterapeuta, experto en Psicoterapia regresiva, Bioenergética, Nueva Medicina Germánica, Sintergética y Maestro Reiki.

<<Desde mi primera infancia tomé contacto con las formas naturales de sanación, puesto que mi padrino bautismal, Antonio Cortadella Ylla, era un buen sanador quiropráctico. Como éramos vecinos, a menudo veía entrar en su casa a pacientes que cojeaban mucho y salían caminando bien, lo que llamaba poderosamente mi atención. Mi curiosidad se mantuvo viva con el paso de los años y, llegado el momento oportuno, estudié medicina en la Universidad de Barcelona, donde tuve dos profesores que influyeron de forma positiva en mí. Uno de ellos fue Máximo Soriano, catedrático de Patología Médica, que nos enseñó a realizar de forma fácil los diagnósticos médicos y nos demostró que la medicina es una mezcla perfecta de arte y ciencia. El otro fue Pedro Piulachs, catedrático de Patología Quirúrgica, que además era aficionado a la filosofía y siempre tenía en su boca una frase que aprendí de memoria e influyó mucho en mi vida: «Demasiadas enfermedades son criptogenéticas, esenciales e idiopáticas. "Criptogenéticas" porque su etiología está escondida y no la encontramos, "esenciales" porque es esencial que estudiemos más, e "idiopáticas" porque es idiota que aún no hayamos encontrado la solución». Por desgracia, con el paso de los años, la situación médica es la misma.


Al terminar mi carrera, me di cuenta de que había temas de diagnóstico y tratamiento que no nos habían enseñado, con lo que tomé la decisión de investigarlos por mi cuenta. Empecé por estudiar a Sigmund Freud, que es el padre de la psiquiatría moderna, y me entusiasmé con los libros de Reich, creador de la primera bioenergética. En la obra de Reich encontré explicaciones que me parecieron muy convincentes acerca de por qué la gente enfermaba y qué era lo que había que hacer para que sanasen, o sea mejorar su calidad de vida o bien retrasar su proceso de muerte.

Reich descubrió los motivos por los cuales la gente enferma de tuberculosis o cáncer. Los trataba energéticamente con la «caja orgónica» que él mismo había creado y mediante la cual se cerraban las cavernas pulmonares de los pacientes de tuberculosis o bien disminuían las metástasis cancerosas y el cáncer primario. Por extraño que resulte, esta creación de la caja orgónica ha pasado al olvido. Reich también explicó por primera vez, en su libro La biopatía del cáncer, que el origen del cáncer es un trauma emocional que luego afecta al cuerpo físico, señaló la importancia de la sexualidad en la vida de las personas en La función del orgasmo, y halló cómo curar las terribles migrañas que afectan a millones de mujeres.

Luego conocí a diferentes autores que influyeron en forma muy positiva en mi manera de ver las enfermedades y en los modos de ir un poco más allá de lo que me habían enseñado en los tratamientos. Aprendí de Carl Gustav Jung el gran valor del inconsciente colectivo, los arquetipos y la espiritualidad en la vida de las personas. A continuación estudié y practiqué la sofrología de Alfonso Caycedo con él mismo, con Mariano Espinosa y con Jordi Rubió, de quienes aprendí el importante valor de la meditación y la paz interior.

Conocí también las obras de Ryke Geer Hamer con su nueva medicina germánica y de Jorge Iván Carvajal con su medicina sintergética, así como las de psicoterapeutas regresivos como Brian Weiss y Joaquín Grau, en este último caso con su libro Anatheóresis.

Durante doce años fui discípulo y amigo del terapeuta regresivo Osvaldo Peredo y ahí encontré lo que había buscado durante tan-tos años. Su definición de que «el ser humano es memoria» para mí es antológica, ya que resume en una frase muy corta la gran importancia de las memorias. Por un lado, las memorias positivas nos hacen sentir realizados, y por el otro las negativas son memorias de sufrimiento, causa real de las enfermedades.
Me volqué entonces de lleno a aprender la terapia regresiva, de la que obtuve grandes satisfacciones, ya que con ella sanaban muchos pacientes en apariencia crónicos e incurables.

Me encontraba con que ellos mismos, durante la regresión, me enseñaban cómo todos los autores nombrados, del primero al último, tenían razón, incluido mi querido y recordado padrino bautismal, Antonio Cortadella Ylla.

Toda la información que tenía, junto con la bonita experiencia de mi propia psicoterapia personal regresiva, fueron cuajando en mi interior. Tenemos una memoria de muerte obligatoria, transmitida durante nuestro periodo gestacional a través de nuestra madre. Eidosomática significa «estudio y práctica de la paz espiritual». Para los sofrólogos, el eidosoma es el cuerpo espiritual del ser humano, también denominado cuerpo perfecto o ideal. Al cuerpo físico lo denominamos anatomosoma. La medicina eidosomática cura las enfermedades eliminando las memorias del pasado que las provocan>>.

Dr, Pedro Subirana Morral